LA CANCION MAS ANTIGUA DE LA HUMANIDAD

El niño que quiso ser arqueólogo.

Hoy no os voy a hablar del mercado inmobiliario, hoy voy a compartiros una “pasión” que espero disfrutéis.

Los que me conocen saben de mi pasión por la historia, la arqueología, etnografía y antropología social y humana. Os cuento una faceta de mi niñez que pocos conocen. Cuando contaba con la edad de 16 años , una mañana hablando con mi madre me pregunto, y tu Gerardo que carrera quieres estudiar?, mi respuesta fue fulminante y decidida, aún no había terminado mi madre de hablar, “mama, yo quiero estudiar Historia y Arqueología”. Mi madre clavo sus ojos en mí, observándome y mirándome de arriba abajo, pero….. me replico, “esos de las barbas que están todo el día tirados en el campo haciendo agujeros…”, si mama.

Esa hubiera sido mi profesión….. Comencé a la edad de 10 años a seguir un programa radiofónico, en RNE, se llamaba “Misión Rescate”, no había quien me despegase de aquella vieja radio de mi abuela Carmen. Con la edad de 12 años envíe una carta de mi puño y letra al programa, solicitaba incorporarme como socio, a los meses recibí una carta franqueada de RNE, mi corazón latía fuertemente. Antes de abrir aquel sobre lo palpe y lo gire veinte veces, finalmente abrí la carta y ahí estaba, recibí mi primer Carnet de Batidor de Misión Rescate, aun lo conservo.

Años mas tarde, a la edad de 14/15 años puede crear un Museo Arqueológico y Etnográfico en Mojácar, hable con el cura y le explique mi proyecto, no dudo, incluso me animo a avanzar en este proyecto, me permitió utilizar una de las bóvedas de la torre de la Iglesia, cuando lo tuve plenamente operativo, creo que en 1974, recibí una comisión arqueológica de Madrid, miembros del programa Misión Rescate. No podéis imaginar la satisfacción e ilusión de aquel niño. La comisión estuvo en Mojácar dos días, tomaron notas de todo y fotografiaron. A los meses recibí una carta donde me felicitaban, me animaban a continuar en la labor de “batidor” y me ofrecían ayuda por si quería estudiar en Madrid.

Aquella ilusión nunca desapareció, han pasado años y a día de hoy me sigue ilusionando y despertando muchointeres cualquier tema relacionado con la historia y arqueología.

Sirva el preámbulo anterior para presentaros un hallazgo excepcional y un gran trabajo, siendo este un hecho histórico de gran importancia.

Cuantas veces nos habremos preguntado cómo era la música hace milenios, ya que el pentagrama y las notas como tales no se empezaron a utilizar hasta la Edad Media, adoptando los rasgos más o menos definitivos ya en el Renacimiento. No es que antes no hubiera sistemas, pues de hecho existen desde la Antigua Grecia, pero resultan difíciles de entender en su plenitud. A mitad de siglo XX

Si nos retrotraemos aún más en el tiempo, la cosa se complica aún más, dependiendo de la interpretación del investigador de turno. ¿Se imaginan cómo era la música en la antigua Mesopotamia, por ejemplo? Pues tras arduos esfuerzos podemos hacernos una idea aproximada. A mediados del siglo XX se encontraron varias tablillas de arcilla con escritura cuneiforme correspondientes a la ciudad de Ugarit (Ras Samra), ubicada en la costa mediterránea de la actual Siria, un estratégico punto de cruce de los imperios egipcio e hitita.

 

Estaban escritas en lengua hurrita y, se trataba de un himno religioso en honor de la diosa Nikkal, este formaba parte de una obra aun más mayor, compuesta por treinta y seis cantos (hoy perdidos) y que cronológicamente sumaba tres milenios y medio de antigüedad, datándose en torno al año 1400 a.C. Rápidamente no faltaron expertos en ponerse a trabajar con la partitura de la tablilla de arcilla, para intentar averiguar la forma de aplicarlo a la práctica. La primera versión la propuso en 1972 Anne Draffkorn Kilmer, profesora de Asiriología de la Universidad de California, desde entonces se fueron sucediendo otras propuestas.

Un artículo al respecto publicado en la revista Archeologia Musicalis en 1988 explicaba que ese himno usa una escala diatónica de siete notas. Una idea revolucionaria que demostraría que ya en aquellos tiempos remotos existía el concepto de armonía, frente a la opinión mayoritaria hasta entonces entre los expertos, que opinaban que la armonía no existió hasta la civilización griega (entendiendo por armonía la organización de los acordes).

Pero vamonos a lo práctico ¿cómo sonaría la composición en cuestión? ¿Hay forma de escucharla? Pues parece ser que sí. Aunque los antiguos mesopotámicos carecían de teclados, evidentemente, sí resultan instrumentos útiles para trasladar lo escrito en papel (o en arcilla, en este caso) a sonido, para luego pasarlo a un instrumento más verídico. Eso sí, compensando ciertas carencias con hipótesis: lo que es imposible de determinar es el ritmo.

Esta pieza musical, bautizada como Himno de Ugarit, Himno a Nikkal o Himno número seis, y a la que se atribuyen cuatro posibles autores según otras tablillas encontradas, unas veces se interpreta con lira y otras con flauta, que eran los instrumentos más habituales en la región, aunque en la parte inferior, donde está el texto musical (en la superior, la letra), hay indicaciones para tocarse más bien con sammûm, una especie de arpa que tenía nueve cuerdas.

Deseo que disfrutéis de este relato y de “la canción mas vieja de la humanidad” , os dejo enlace a esta https://youtu.be/w8tfBLvlN98.

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